Yo no estaba preparado

La verdad es que no estaba preparado para lo que pasó el 19 de septiembre en México Y me taladran las palabras de Jesús cuando dice: “estén alerta, estén preparados porque no saben ni el día ni la hora”. Estas palabras poco a poco se instalaron en la teoría, en espacio deshabitado en una Biblia o en la Iglesia el domingo… y hoy lo veo más claro. No nos dice, podrás controlar todo, no te pasará nada, mientras traigas tu mochila de supervivencia y te pongas en el triángulo de la vida… no nos dice nada de eso. Y aún así sus palabras deberían darnos esperanza. Porque nos dice que sí es posible estar listo, para entrar al Reino de los Cielos.

¿Cómo estás preparado para un temblor de esta clase, para un desastre natural? ¿Realmente sabes que hacer? Puede ser que si o que no.

¿Y en tu relación con Dios? Que tan preparados estamos. No es una teoría. Así como llega el temblor y se va, dejando consecuencias a su paso, así Dios llama sin aviso. Vivir acostumbrado al venir de los días nos saca de foco, nos hace lentos y descuidados y este recordatorio, estos eventos nos despiertan. En lo personal me hizo darme cuenta de que mal estoy preparado y te comparto las áreas que considero deberíamos tener más en orden:

En mis prioridades, que va primero, las cosas (que me regrese por ellas en medio del temblor) o mi vida. Mi familia o el trabajo (que prefiero seguir mandando ese mail que ir a buscar cómo están los que amo).

En mi relación con Dios, confesado, en oración, con una relación de amistad con Dios de todos los días. Y aquí un tip, tener la confianza, la certeza de que pase lo que pase estoy en manos de el creador, de Dios mismo.

Con los que más quiero, dijiste adiós con el corazón, pediste perdón, gracias… cerraste esa discusión, compartiste tu tiempo con amor.

En lo más práctico, tu testamento, tus cuentas pagadas, seguro de vida, de estudios, etc. O serás un problema aún cuando ya no estes.

Creo que es muy difícil por más que nos preparemos ante desastres, o accidentes, salir librados pues están fuera de nuestras manos. Podemos hacer lo más posible, y de ahí para adelante, no controlamos mucho o casi nada. Es esa sensación la que me sacude el día de hoy. Solo me queda estar preparado, estar listo, en paz.

El bono de vivir mas

¿Cuánto vivirías si no existiera la medicina? O mejor dicho hace cuanto ya no estarías aquí… damos por hecho qué hay medicamentos, operaciones, todo que nos ofrecen los institutos de salud. Constantemente me pregunto, cómo se ha elevando nuestra calidad de vida, y extendido nuestra vida en este mundo.Mucho de lo que nos sucede hoy antes era causa de muerte, desde una gripa, una apendicitis, una caries, infección estomacal…

Hace poco me dio apendicitis, una enfermedad mortal hace apenas unos años, y ahí me di cuenta que sin haber tenido esta oportunidad, ya no estaría aquí. Claro ahora no se reflexiona esto porque hay enfermedades más graves que ponen en peligro la vida hoy, pero antes no era así. Así que me pregunté si viviera hace 100 años ¿que edad hubiera alcanzado?

Ahora que tenemos mucho tiempo extra, ¿que queremos hacer con ese bono?, es un gran regalo, el mayor regalo quizá , vivir más. ¿Que hacemos con ese tiempo?

La generación sin norte

brijula.jpgEntre películas, libros de autoayuda, coaches, mentores, tantos planes de studio en universidades y cursos en línea… Todos tratan de que logres saber qué hacer con tu vida o al menos que hagas algo. Pero en primera ¿Qué pasa con esta generación? Millennials, X, Y… El tema es que cada vez sabemos menos a donde ir.

Si platicas con tu Papá seguramente te dirá que desde muy pequeño sabía que hacer con su vida, probablemente pasó muchos años en la misma empresa y para quien de plano emprender ni discutirlo, es algo que llegaría con el tiempo (nada llega así nada mas).

El punto es que hoy encuentro que el problema no es no saber exactamente que hacer con el tiempo que tenemos, sino el riesgo más grande es no atreverse a explorar, a romper los miedos, eso sí es un fracaso en sí mismo. Y en medio todos tratan de que consumas su producto que te dará la respuesta, basta leer el libro, hacer el yoga, irse de mochilazo.

Desde mi punto de vista, evidentemente cada quien habla de su experiencia y por eso es tan riesgoso hablar de una fórmula, lo que sí es que hay que tratar, así como el ejemplo de probar el helado, equivocarnos y volver a decidir. Nos da tanto miedo equivocarnos… “porque otras personas no se equivocan” ¿Cómo? ni que fueran de otro mundo. Así que hagas lo que hagas, en este breve espacio quiero dar 4 recomendaciones:

  • Ama y haz lo que quieras: como dijo San Agustín. Ese sería un norte esencial. Además tener un eje como centro, a Dios como línea y de donde caminar es mas confortante.
  • Prueba y error: como me decía mi abuelita (sino como vas a saber que no te gusta o no te queda). Así que a probar, a buscar, explorar, entender, estar abierto a ver más allá.
  • Bien común y dignidad: tampoco se trata de hacerle daño a los demás en el camino, y mucho menos a ti, a veces hay trabajos, jefes, circunstancias que pueden hacer que pongan en peligro tu dignidad, no la pierdas y si así resulta retómala.
  • Conversa y escucha: en el sentido profundo de la palabra Conversar: transforma con el otro, abre tus oídos, mantén conversaciones con personas que destaquen tu valor y construye con los demás.

Little boy 

¿Qué es más fácil o difícil? Mover la voluntad del hombre o mover una montaña. ¿Qué es o quien es esa montaña?

Es mi incapacidad de levantarme temprano, de amar al prójimo, de perdonar, de confiar en Dios, tu ponle el nombre.
Así que después de todo no es tan difícil pensar en las palabras de Jesus: si tuvieran una fe del tamaño un grano de mostaza, dirían a esta montaña: “trasládate allá” y se trasladaría; nada les sería imposible. Mt 17,20

Con un poco de fe podemos mover lo mas difícil, el campo de batalla mas aguerrido: el corazón del hombre, el propio y con fe, el de los demás.

Hace tiempo apagué mi despertador

 

 

Hace tiempo que apague mi despertador, ahora tengo uno que piensa, sueña y duerme. Que cuando se despierta dice papá. Al menos eso creo porque entre el balbuceo tan temprano siento esto. Siento que me pide que vaya, que no espere ni un segundo, ya me quiere ver. No hay snooze que valga, ni botón que pueda alargar el ir en el momento. 

Hace tiempo que esta aquí el mejor recordatorio de que es un nuevo día y que hay mas esperanza de la que puedo imaginar. Que hay tanto amor en el mundo del que puedo soñar y mas ternura de la que me puedo resistir. Tiene unos ojos que me miran con gozo cuando lo recojo de la cuna, un corazón que se siente en remanso con los brazos que le ofrezco. 
Qué manera de sentirme importante de creerme tan indispensable! Lo cierto es que cuando mamá va por el, la leche es lo de menos, para mi es el remedio de su llanto. Y para mi es el remedio y la esperanza perfecta de un nuevo día, que ningún despertador jamás me había dado. 

¿Qué harías diferente?

“Si estuvieras en tu lecho de muerte a los 99 nueve años y te dieran la opción de volver a ser joven, a este momento de tu vida, ¿qué harías diferente?

Para mi esta es la reflexión central de este video, por supuesto en un marco muy impactante de “dejar ir” 1 millón.